"V" DE VICTORIA, artículo publicado en Diario de Pontevedra el 20 de mayo de 2018
Este pasado día “Das Letras Galegas”, las gallegas y
los gallegos disfrutamos y nos emocionamos una vez más contigo M.ª Victoria
Moreno, y yo de una forma muy especial, porque eras sabedora del cariño que te
teníamos y te seguimos teniendo en casa,
en especial mi madre, tu alumna, como muchas otras que formaste como la gran
académica Fina Casalderrey; y lo hiciste ejerciendo una de las profesiones más
importantes en este mundo, la de maestra, o mejor dicho “mestra”, porque era así
como te gustada que te llamasen.
Aunque te lo dije alguna que otra vez, cuando era
Delegada Provincial de Cultura de la Xunta de Galicia, hace ya muchos años, y
hablábamos de la coincidencia de la hija de una de tus pupilas, que entonces
tenía la responsabilidad de gestionar, entre otras áreas, la cultura gallega en
la provincia de Pontevedra, ni te
imaginas lo orgullosa que estoy de ti, y hoy lo dejo por escrito; porque es lo
mínimo que puedo hacer, ya que el descubrir y disfrutar tu obra, pero en
especial tu vida entera, para mí sigue siendo un tesoro.
Que seas la cuarta mujer a la que se le dedica este
17 de mayo, “o noso día das Letras Galegas”, compartiendo efeméride y categoría
con Rosalía de Castro, Francisca Herrera Garrido y María Mariño, no hace, sino
que ya estés en el Olimpo de las GRANDES figuras de la Historia de Galicia.
Pero además de ser protagonista que has sido y
seguirás siendo para siempre de nuestra cultura, de nuestras letras, de lo que
has escrito, del inmenso y gran legado que nos dejas, eso ya es eterno, como tú;
lo que más me fascina es tu vida, por tu grandeza como persona que eras, eres,
y seguirás siendo en los corazones de los que tuvimos el honor y la suerte de
conocerte.
Recuerdo varias anécdotas contigo en vida gracias a
las enseñanzas que imprimiste en mi madre, que tanto y tan bonito me hizo
descubrir de ti; porque hasta nos cuenta con admiración a tu persona el día que
la mandaste “al pasillo” por una broma de adolescente, que algo tenía que ver
con una rima de “una trompeta y una bicicleta”.
Jamás olvidaré aquel día que atropelló un coche a mi hermano Moncho en la calle San Antoniño (siendo muy pequeños los dos), y como “agua de mayo” apareciste tú acompañada de Inmaculada Liste (tu amiga inseparable, y también profesora de mamá y después mía en el instituto Sánchez Cantón, y hermana de otro gran maestro de generaciones, Don Olimpio Liste) y sin titubear lo llevaste al hospital Domínguez, siendo allí, al pedirme el teléfono de mis padres, cuando te enteraste que era el hijo de M.ª Anselma Salgueiro, una de tus alumnas. Es que eras así, siempre ayudando a los demás. Así me lo recordaba tu viudo Pedro el pasado jueves, ese otro gran amor de tu vida.
Siguen en mi memoria las numerosas veces que hablábamos
cuando nos encontrábamos en la calle, me fascinaban las gafas y los sombreros
que nadie llevaba como tú; se lo decía siempre a mamá al volver a casa cada vez
que coincidíamos.
Como tú dijiste, y así es una de las frases que te
define como “Dona das Letras Galegas”, "Eu non son alófona porque o que
practico, se é que escribo, podería definirse coma unha amorosa autofonía (…).
A miña relación con Galicia e a miña opción pola súa lingua é simplemente unha
historia de amor”.
He de confesar que conocerte es también una historia
de amor, porque es quererte; y como ejemplo entrañable y maravilloso citar el acto
de presentación del libro que sobre ti escribieron Fina Casalderrey y Marilar
Aleixandre, “María Victoria Moreno. A muller que durmía pouco e soñaba moito”,
libro que ya he leído, que, recomiendo, y que os aseguro os mostrará el camino
para acabar enamorándoos de ella.
Gracias Fina Casalderrey, porque no hay nada que te
pueda honrar más como persona, (como profesional es evidente) que el entrañable
homenaje que le hiciste a tu “mestra”, el compartirlo con su hija Begoña,
familiares y amigos, con las personas que más cerca estuvisteis de ella y la
queríais, y por brindarle una oportunidad de conocerla a todos os demás.
Porque lo de María Victoria, que además de otras
lenguas manejaba el Braille, es excepcional, y no puede resumirse mejor en una
frase, la misma que dejó plasmada en su libro Anagnórese y que podemos
disfrutar en el puente de la calle avenida de Vigo, “As persoas estamos feitas
para levar adiante os proxectos máis fermosos”, pues ahí
está quizá el sustrato sobre el que pivotó tu vida.
Briosa, transgresora, activista y mujer adelantada a
tu tiempo, en su carrera docente, en su actividad desinteresada, en su proceder
diario con tus hijos, y romántica aventurera en especial con Pedro, al que
decías con delicioso mimo que le habías enviado el libro que os unió a través
de una “gaivota mariñeira “, (como recogen Fina y Marilar en su libro), sin
duda tu otra gran historia de amor.
Allí donde
estés, yo convencida que en el lugar de las GRADES PERSONAS que moran en el
Cielo, que sepas que además de todo lo escrito has dejado algo inmejorable, el
arte impreso en el alma de tu nieta Victoria, que nos emocionó y nos dejó
boquiabiertos el pasado jueves en el acto que se celebró en tu memoria en tu
instituto “Torrente Ballester”, recitando un poema que dejaría temblando al más
experimentado de los rapsodas.
Valiente y valerosa mujer, “Dona das Letras
Galegas”, reconocida como al menos te merece, aun con “a luz e a sombra”, sin
duda en tu vida y en tu nombre destaca la impronta de “v” de Victoria.






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