¡EL DÍA "D"!, artículo publicado en Diario de Pontevedra ell 2 de junio de 2019
Hace hoy una semana estábamos
“votando”, y tras el cierre de los colegios electorales en nuestra ciudad hubo
sorpresas, muchas y para todas las agrupaciones y partidos políticos que se
presentaban a estos comicios municipales.
Esa misma noche del domingo
electoral, un amigo periodista me llamó y me preguntó “Rosanna tú que sabes “algo” de eso, ¿por qué han fallado de semejante
manera las encuestas en Pontevedra?”. En aquel momento y sin haber
analizado el resultado final, le dije dos cosas que para mí son determinantes
tras 25 años de trabajo en el diseño, desarrollo y análisis de sondeos
electorales.
En primer lugar, la
rapidez del con la que de desenvuelven los estudios denominados “tracking”, es
decir, encuesta telefónica con una muestra "en construcción", donde
diariamente entran nuevas encuestas que sustituyen las más antiguas, lo que
permite que los cambios se vean como tendencias y de una manera más real en una
campaña electoral, en donde en 24 horas pueden suceder acontecimientos que
alteren los climas de opinión. Hecha esta consideración, añado el alto
porcentaje de los que se refugiaron en la respuesta más cómoda “no sabe o no
contesta”, donde imperaron siempre un nada desdeñable número de “indecisos
opacos”, es decir aquellas personas entrevistadas que, en base a la simplicidad
del cuestionario desarrollado telefónicamente, no era posible el “atisbar” al
menos variables de preferencia o aversión a un partido político, lo que nos
puede ayudar, con las explicaciones pertinentes, a orientar esos futuribles
votantes hacia una opción política u otra.
En segundo lugar, la
peculiaridad demoscópica del ayuntamiento de Pontevedra como punto de muestreo;
créanme que se lo digo con conocimiento de causa, ya que a veces hasta con las
encuestas basadas en entrevistas personales, es muy complicado el análisis por
el alto porcentaje de “indecisos” o que simplemente no contestan a quien van a
votar. Y ello pasa factura, en especial en tiempos socialmente convulsos desde
el punto de vista del cambio social, que a su vez afecta a la opinión política.
Estos días se ha
hablado y mucho del denominador común presente a lo largo de la campaña
electoral municipal en Pontevedra, el problema del “posible” cierre del
complejo de ENCE, que en mi opinión y sin duda alguna, ha surtido efecto en
muchos votantes. Al hilo de lo expuesto, me gustaría resaltar la confusión de
la ciudadanía sobre quién tiene competencias directas sobre ello (que es el
Gobierno de España), aunque la responsabilidad fue adjudicada a las formaciones
políticas pontevedresas en los comicios municipales y sus representantes
políticos que siempre se han mostrado en contra de dicha ubicación; aunque todo
hay que decirlo, sin proponer solución alguna al respecto. Y ¡claro está!,
siendo Pontevedra quien abandera las cifras del paro entre las 7 ciudades más
grandes de Galicia, la ciudadanía tiene miedo a la pérdida de más puestos de
trabajo en nuestra ciudad.
Pero sin ahondar más en
este tema que ya se ha tratado en los distintos medios de comunicación locales,
como pasado martes 28 de mayo en este mismo periódico, con claves locales
emitidas por distintas opiniones cualificadas, las cuales algunas comparto,
aunque la mayoría no; no podemos dejar de lado las siguientes cuestiones.
Vox que en las
elecciones generales obtuvo una cuantía importante de votos (que le podría dar
como poco un concejal en las municipales), se desmoronó; y no me cabe la menor
duda que muchos de esos votos se volvieron al Partido Popular; como por
ejemplo, (y alguno me consta), de los “cabreados” que se dieron cuenta de cuál
debería de ser la utilidad de destino de su voto.
En lo que respecta a
Ciudadanos, aun bajo la “perplejidad” ante el cambio de candidata a candidato
en menos de un mes “salvaron los muebles”; ello debido a una marca en
crecimiento en España, aunque no en Galicia.
La desaparición de “en
Marea” y la división con Podemos benefició al BNG el cual quedó a 87 votos del concejal número 12.
El PSOE aumentó un
concejal en sus filas aprovechando, aunque no como debería, el auge de esta
formación política en España y en Galicia, ya no solo en las elecciones
municipales.
Pero no olvidemos algo muy importante en los
comicios municipales, el candidato. Les puedo asegurar que revisando resultados
de muchas mesas, me encuentro en la posición de contarles una anécdota que se
repitió en la mayoría de ellas, concretamente en muchas de las que recopilé
datos y es la siguiente: un partido político obtenía 172 votos europeos (en
donde se vota en clave nacional), y 42 municipales.
Pero si hay una fuerza
política ganadora esta pasado 26 de mayo, sin duda ha sido el Partido Popular. Sí,
lo han leído bien, el Partido Popular de Pontevedra fue el que ganó sumando dos
concejales más a los actuales, y partiendo de unos datos muy poco ventajosos
tras el descalabro en las elecciones generales, además de los terroríficos
datos que le conferían las encuestas hace dos meses, a la baja de los 7 que
tenían. Pero Rafa Domínguez supo hacer equipo entre la candidatura que
presentaba a las elecciones, además de sumar adeptos “desilusionados” dentro de
las filas de su partido, incorporándolos a su equipo al salir a pie, cual
infantería, siguiendo la ya histórica y llamativa “Rafaneta”, explicando la Pontevedra
que idearon, y así conquistar cada rincón del término municipal de Pontevedra;
completando así un periplo de encuentros de más de ocho meses tras ser elegido
presidente local por el rural pontevedrés, además de con decenas de colectivos
y asociaciones, vitamina que les mantuvo positivos hasta el cierre de las
urnas, llegando a tocar el concejal número diez.
Dicen que la novedad siempre
ilusiona, y quizá por ello el pasado domingo electoral, el ¡día “D”!, lleva
implícita la de Domínguez que se estrena como jefe de la oposición en el
ayuntamiento a dos concejales de la fuerza más votada.





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