No pensaba hacer más visible a Drag Sethlas, que, por cierto, dice mucho y bien de al menos ser leído, bien él o bien el equipo que le rodea habiendo elegido el nombre de la deidad etrusca del fuego para crear su “álter ego” en las distintas “performances” que lleva interpretando desde hace años en la Gala de la Reina Drag del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria (y algunas otras); aunque demostrasen este año su falta de acierto en el tema, por ser suave y ya no "menear" más la cuestión. He de confesar que soy una seguidora de esa gala transgresora, con unas puestas en escena de lo más original, trabajadas y carísimas, de una estética deslumbrante, porque negarlo sería de necios, aunque este año, en mi humilde opinión; tanto este chico, como su equipo y la organización del evento, han cruzado la gran línea roja del respeto haciendo apología de la libertad de expresión. Bien es cierto que la polémica y la notoriedad que quería conseguir, la tiene, ¿pero a qué ...