NO ES TIEMPO DE ORÁCULOS, artículo publicado en Diario de Pontevedra el 11 de septiembre de 2016
Época de elecciones, época de encuestas y de pronósticos electorales, pero no tiempo de oráculos.
En esta época todos los líderes políticos esperan con ansia viva los resultados de los distintos sondeos electorales, los encargados por ellos, los de los medios de comunicación y los oficiales de algún instituto o centro público. Sinceramente, algunos lo hacen como si de la interpretación de un oráculo en la antigüedad se tratase. Eso sí, en público lo niegan hasta la saciedad, acuñando frases tan ridículas como, “la mejor encuesta es la del resultado de las urnas”.
Señores políticos, estamos en el siglo XXI, y el Oráculo de Delfos ya no funciona.
No se puede acudir a la consulta rápida y desordenada, como los antiguos griegos al pie del monte Parnaso.
Ya no es necesario ofrecer a Apolo una tarta hecha con miel y sacrificar una cabra, como la que el Profeta y la Pitia quemaban en una hoguera rociándola con agua, esperando ansiosos que el cuerpo del pobre animal temblase durante la ofrenda, lo cual significaba que Apolo accedería a hablar. Era entonces, cuando tras la pregunta hecha por el solicitante, la sacerdotisa entraba en una supuesta comunicación con el dios masticando hojas de laurel, espolvoreando harina y bebiendo largos tragos del agua que manaba de la fuente sagrada. El resultado, un balbuceo de palabras absurdas o ininteligibles, interpretadas entonces, por la ayuda del Profeta.
Pues ya no es tiempo de oráculos, y como sociólogo electoral, con más de 20 años de experiencia en el estudio y aplicación de la estadística aplicada a las ciencias sociales, lo primero que me viene a la cabeza es esta escenificación de aquella adivinación helena de la antigüedad.
Esto es como el fútbol, todos opinan, pero no todos saben, y a veces, cuando asisto impávida al análisis y comentario de sondeos electorales por muchos que ni se enteran de que va de esto, me sienta mal, pero que muy mal.
Veamos, ¿es posible predecir los resultados de una elección?, ¿con qué nivel de precisión?, ¿cuán útiles son para ello las encuestas de opinión pública?.
Pues la verdad es que sí se pueden predecir y con un nivel de precisión casi total, y pueden ser y son de mucha utilidad. Pero hay que hacerlas bien.
Utilizando otro símil, una sucesión de fotogramas nos lleva a la composición de una película; es decir, con un principio, un final y un hilo conductor, igual que los estudios electorales. Una fotografía nos da la visión de un momento, nada más.
Una predicción electoral contundente, necesita de un estudio ajustado a los parámetros que exige el método estadístico aplicado a las Ciencias Sociales. Necesita de una muestra hecha a conciencia y fiel reflejo del censo electoral. Necesita de un cuestionario exhaustivo, con un procedimiento de muestreo casi perfecto, con rutas aleatorias diseñadas matemáticamente para la causa, y con un desarrollo de la encuesta personal; y lo que es más importante, una realización periódica de la misma. Y eso es muy caro.
De ahí, que la pléyade de sondeos que surgen a diario en época electoral, como si de setas en época se tratara, no cumplen estos parámetros, y se acercan más a la idea de los balbuceos de la Pitia, que al final son interpretados por escrito o en los distintos platós de televisión y estudios de radio por los profetas de turno. Y claro, después, pasa lo que pasa.
No es tiempo de oráculos, y por eso yo soy una defensora de las encuestas hechas a conciencia y con el despliegue de medios científicos, humanos y económicos que requieren, no de las de aquí te pillo y aquí te mato, es decir por teléfono y con un cuestionario mínimo, y menos por las hechas en Internet.
Esta semana he analizado todas las encuestas referentes a las próximas elecciones autonómicas gallegas del próximo 25 de septiembre que han sido publicadas, las hechas con más rigor científico y las hechas por necesidad mediática. Pero sin tener muy claro la solidez de algunas y las evidencias numéricas que muestran, todas nos llevan a la misma deducción.
Los resultados nos dejan un panorama muy enriquecedor para aquellos que nos dedicamos a la profesión de la Politología, sean del interés de los lideres partidistas o no, y en ese caso todas muestran, casualmente, lo que se palpa a pie de calle.
Por un lado el Partido Popular, es muy posible que revalide su tercera mayoría absoluta, todo un hito en estos tiempos que corren.
Por otro lado, una pugna entre la plata y el bronce protagonizada entre el PSdG-PSOE y la emergente conjunción de más de 40 grupúsculos que conforman En Marea.
Y finalmente la entrada o no de Ciudadanos en el Parlamento de Galicia y la situación testimonial de un partido de tradición histórica como el BNG.
Todas las encuestas apuntan a ese mismo horizonte, las más concisas y las menos. A veces los que somos muy cuidadosos con nuestro trabajo, somos sorprendidos.
Y aunque los profesionales del ramo debemos de dar a cada sondeo la seriedad que se merece, algo se palpa en Galicia, y es que los gallegos, aunque no deben dormirse en los laureles…, están de acuerdo en seguir adelante en el buen camino en el que están.
Porque ni para ellos, ni para los políticos es tiempo de oráculos.





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